Descripción

El proyecto Narrativas mediáticas de la guerra en Colombia pretende aportar a la construcción de una cultura de la paz mediante la formación de ciudadanía que puedan problematizar la opinión pública construida por los medios de comunicación sobre el conflicto armado en Colombia y a través de la disputa por nuevos relatos y sentidos que permitan despolarizar las creencias, hacer examen crítico de nuestro pasado y generar un compromiso con la verdad. Para ello el proyecto tendrá tres frentes: escuela de formación mediática, laboratorio de la memoria y divulgación pública.

Colombia firmó en el año 2016 con las FARC-EP el Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Sin embargo, los esfuerzos por transitar hacia la paz se han enfrentado con obstáculos políticos y culturales. Entre estos corresponde mencionar, sin ambages, el ejercicio de construcción de opinión pública que han hecho los medios de comunicación de los grandes grupos económicos, que lleva a una comprensión de la realidad colombiana y de su conflicto armado desde el sesgo de los intereses particulares. Lo expuesto pone sobre la mesa la necesidad de explorar cuál ha sido el papel de los medios de comunicación en la construcción de las interpretaciones de las ciudadanías sobre el conflicto armado en Colombia y de cuestionar los sentidos fragmentarios en torno a éste, apostando por formaciones y estrategias que pongan en el centro el examen crítico del pasado y un compromiso con la verdad.

Descripción

El proyecto Narrativas mediáticas de la guerra en Colombia pretende aportar a la construcción de una cultura de la paz mediante la formación de ciudadanía que puedan problematizar la opinión pública construida por los medios de comunicación sobre el conflicto armado en Colombia y a través de la disputa por nuevos relatos y sentidos que permitan despolarizar las creencias, hacer examen crítico de nuestro pasado y generar un compromiso con la verdad. Para ello el proyecto tendrá tres frentes: escuela de formación mediática, laboratorio de la memoria y divulgación pública.

Escuela de formación mediática

Proceso formativo de cinco sesiones, en modalidad sincrónico virtual, que busca ofrecer herramientas teóricas y analíticas que le permitan a la ciudadanía entender la función social y también la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en las democracia modernas, así cómo discernir y asumir una postura crítica y argumentativa frente a la información que circula por redes sociales y por los medios de comunicación, tomando como objeto de estudio la opinión pública que han construido unas y otros sobre el conflicto armado en Colombia. Comenzamos el martes 24 de junio, a las 6:30 p.m.

Laboratorio de memoria

Espacio de encuentro entre la ciudadanía, de diferentes edades y contextos, que posibilite un diálogo sobre los sentidos e imaginarios que tienen sobre el conflicto armado en Colombia, buscando reconocer cómo se configuraron mediante el contraste de diferentes miradas, de lo que nos ofrece el Informe de la Comisión de la Verdad y lo que aportaron los medios de comunicación. Se realizará la última semana de julio.

Divulgación

Divulgar dentro y fuera de Medellín los sentidos recuperados en torno al papel de los medios de comunicación en la construcción de la guerra y la paz en Colombia, mediante un conversatorio público transmitido en vivo y almacenado en YouTube, mediante la publicación virtual, en nuestro sitio web, de las clases realizadas y de las memorias escritas del proyecto en nuestra revista La Causa.

Clase 1


Concentración mediática en Colombia y comunicación desde abajo

William Fernando Pérez Guerrero, integrante del proyecto editorial desdeabajo, aborda el problema de la concentración mediática en nuestro país como una forma de poder que limita la democracia y reduce la diversidad de voces. Asimismo, destaca el papel de los medios comunitarios y populares, su importancia en la construcción de ciudadanía desde los territorios, y las barreras estructurales que enfrentan en un ecosistema mediático profundamente desigual.

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Clase 1

Concentración mediática en Colombia y comunicación desde abajo

William Fernando Pérez Guerrero, integrante del proyecto editorial desdeabajo, aborda el problema de la concentración mediática en nuestro país como una forma de poder que limita la democracia y reduce la diversidad de voces. Asimismo, destaca el papel de los medios comunitarios y populares, su importancia en la construcción de ciudadanía desde los territorios, y las barreras estructurales que enfrentan en un ecosistema mediático profundamente desigual.

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Clase 1

Concentración mediática en Colombia y comunicación desde abajo

William Fernando Pérez Guerrero, integrante del proyecto editorial desdeabajo, aborda el problema de la concentración mediática en nuestro país como una forma de poder que limita la democracia y reduce la diversidad de voces. Asimismo, destaca el papel de los medios comunitarios y populares, su importancia en la construcción de ciudadanía desde los territorios, y las barreras estructurales que enfrentan en un ecosistema mediático profundamente desigual.

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Escuela de formación mediática: una reflexión sobre sus contenido, alcance y necesidad

¿Qué es la esfera pública?, ¿cómo se organizan los medios de comunicación?, ¿qué se disputa en las noticias, y a través de qué tipo de retóricas? Quizá sea imposible escapar de estas preguntas al momento de considerar el papel de los medios de comunicación en las democracias modernas. En línea con lo que pensó hace ya tiempo Alexis de Tocqueville (1805-1859), uno de los ideólogos del liberalismo clásico, el borramiento de las distinciones de castas, rangos y clases, subsiste en la actualidad sobre la apariencia de que es la libertad de de los individuos el soporte de la vida social. Si bien esta libertad ha descansado sobre la “voluntad de las mayorías” (cosa que exacerbó los dolores fúnebres de una aristocracia decimonónica en decadencia), en pleno siglo XXI tal principio modernizador parece reposar en manos de una minoría capaz de suplantar la experiencia y el interés general. De hecho, desde el siglo XX, la imagen de una masa alienada, impotente y dúctil, emergió allí donde la esfera pública, ese escenario ideal que vio nacer el «sapere aude» («¡Atrévete a pensar!») kantiano, lejos de ser un espacio universal de realización humana se convirtió, más bien, en el campo de injerencia del monopolio empresarial.

Sirva de ejemplo observar que en Colombia existen tres grandes conglomerados empresariales que concentran los medios de comunicación más influyentes: la Organización Privada Luis Carlos Sarmiento Angulo (OLCSA), la Organización Carlos Ardila Lülle (OAL) y Valorem, grupo empresarial de la familia Santo Domingo; éstos controlan el 57 % de la radio, televisión y medios informativos de internet. Además del Grupo Gilinski, que posee la propiedad de medios como Semana y El País (de Cali). Estos conglomerados no sólo monopolizan la propiedad de los medios de comunicación, también sectores estratégicos de los servicios y de la producción como el sector bancario, alimenticio, pensional, sanitario, constructivo, etc. Ante tal situación es inevitable asentir el carácter restrictivo de la pluralidad de los informativos emitidos en la mayor parte del país, tal y como explica William Fernando Pérez Guerrero, integrante del proyecto editorial Desdeabajo, en la primera sesión de la Escuela de formación mediática que da lugar a estas palabras: Concentración mediática en Colombia y comunicación desde abajo.

Lejos del ideal de la democracia moderna en el que la esfera pública permitía la libre circulación del pensamiento de los ciudadanos que participaban en su destino individual y colectivo, la sociedad contemporánea asiste a un escenario en el dicha esfera pública ya no encubre su relación con la operatividad económica capitalista y a su división social del trabajo. Las injusticias presentes, que hacen de los mecanismos de comunicación e intercambio inmediato entre los seres humanos escenarios de dominación, descansan sobre disputas aún no resueltas en las que el desposeído rema sin barca sobre un lago que ha sido comprado. En tales disputas, antagonismos inveterados se presentan como inexistentes debido al incremento exponencial de los bienes otorgados por el desarrollo técnico y económico de los últimos siglos. El abandono del sujeto en aquel “bienestar” que la disposición ilimitada de bienes materiales le ha otorgado, es un abandono direccionado, fraguado al calor de una deriva histórica en la que muchos teóricos, como los norteamericanos de los años 40 y 50, encontraron la afirmación y apuesta más lograda de la “democracia” en el seno de la sociedad de masas.

Decían Adorno y Horkheimer que “La elevación, materialmente importante y socialmente miserable del nivel de vida de los que están abajo se refleja en la hipócrita difusión del espíritu”. Ese espíritu hipócritamente difundido es el del proyecto modernizador, cuya corola era la libertad e igualdad, propias de un individuo universal, concebido a partir de elementos políticos y psicológicos ya no divinos, aunque sí abstractos. Hoy, sin embargo, tal espíritu no logra ocultar sus desperfectos, y reclama una postura crítica y argumentativa, capaz de enrostrar “al que ríe sin recibir la terrible noticia”, como diría el poeta, o de advertir al que aún no se ha enterado.

De vuelta a las preguntas iniciales sobre los medios de comunicación, las noticias y las narrativas, una serie de cuestiones que orbitan alrededor del problema de la esfera pública aparecen aquí como ineludibles. Si lo público se presenta como un instrumento de minorías económicas, y si el ideal de la modernidad, conducido por las facultades racionales del individuo, se ha visto embotado en las circunstancias que acompañan a una sociedad masificada y cada vez más mediatizada, ¿qué es posible derivar de tal situación epocal para el caso colombiano?

Los medios de comunicación y las narrativas mediáticas en Colombia señalan indiscutiblemente hacia el conflicto armado: uno de los fenómenos más relevantes de la historia reciente. Estos han influido en la opinión pública y en el presente, tanto en los diferentes procesos de negociación con actores armados, como en los ciclos de protesta que incidieron en la elección del actual gobierno. Su participación en la esfera pública colombiana ha significado, en la mayoría de los casos, un obstáculo para los esfuerzos dirigidos en torno a la paz, pues la comprensión de las tensiones históricas de la sociedad colombiana se ha conducido por el sesgo de los intereses particulares de grandes empresarios y sus negocios privados, desarrollados al amparo de una guerra incesante.

Las representaciones insidiosas construidas por medios colombianos de renombre en sus discursos sobre los actores del conflicto armado son un reflejo de lo anterior. Desde la declaración del proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), medios como El Espectador y Semana se encargaron de construir un relato apoyado en temas frecuentes como el secuestro, voces habituales de indignación y de rechazo, además de interpretaciones en las que se acusaba a la insurgencia de suplantar la voluntad popular. Todo lo cual supuso el terreno para la formación del “sospechoso habitual”: ese escudo en el que los promotores de un relato favorable a sus intereses y pasado por “objetivo y neutral” encontraron una fachada de legitimación de la guerra y por tanto de su seguridad económica. Esto lo señala la socióloga Claudia Cadavid Echeverri en Noticias en disputa: cómo los medios contaron la paz con el ELN (2017-2020), la tercera sesión de la escuela.

Por otro lado, la retórica audiovisual de las noticias televisadas incidió en el proceso de votación implicado por el plebiscito y en la narrativa sobre el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Muchas veces el plano busto (plano en el que se le da voz y protagonismo al entrevistado) se utilizó para resaltar las voces partidarias de la idea de la impunidad asociada a los acuerdos y de la cárcel y el ostracismo de los excombatientes como único camino válido para su “incorporación social”. Esto se hizo en franjas horarias de alta audiencia durante semanas, meses y años, lo cual incidió en el orden temático de la agenda nacional. Además de lo anterior, el esquema interpretativo de programas como Noticias RCN giró en torno al tipo de justicia que debía aplicarse en el proceso de paz con las FARC. En contra de la justicia transicional, que es extraordinaria y se aplica en contextos de guerra, e incluso en contra de la justicia restaurativa, que busca reparar los daños infligidos a las víctimas, noticieros como RCN defendieron la justicia la “retributiva” como único modelo de castigo válido contra las FARC. Juliana Echavarría, periodista y abogada, indaga sobre esto en la cuarta sesión de la escuela titulada Retóricas audiovisuales alrededor del proceso de paz en Colombia.

Acercarse al caso colombiano, que tal vez es el reflejo de una situación global, permite observar que el espejo mediático no es un espejo fiel, capaz de reflejar la realidad tal cual es, sino un espejo que deforma, que selecciona, organiza y jerarquiza los hechos según una lógica propia, que responde a intereses tanto económicos como ideológicos de un determinado sector de la sociedad, como señala Patrick Charaudeau. Es más, aquella “neutralidad” adjudicada a su papel dentro de la esfera pública, poco o nada tiene de verdad. Los medios de comunicación producen una versión particular de la realidad que se entreteje bajo la necesidad de captar la atención de las audiencias; por ello los periodistas y los medios de comunicación en general, además de transmitir información, deben conseguir que la noticia sea atractiva, interesante, deseable. De este modo crean afectos y formas de vida que producen y reproducen la experiencia social.

El carácter invariable del concepto de esfera pública clásico, que suele contener las bondades racionales del libre pensamiento individual, compone una imagen aparente que borra la estructura de la producción social dentro de la cual el orden de lo público y universal no es otra cosa que una necesidad histórica determinada, susceptible de indagarse y comprenderse desde sus limitaciones y horizontes de posibilidad real. Asunto que se explora, desde la historia colombiana, en la sesión titulada: De «ilustres» a enajenados: una aproximación histórica a la esfera pública colombiana. Tal y como señalan Alexander Kluge y Oskar Negt, a esfera pública contemporánea y el papel de los medios de comunicación en ella constituyen la única forma de expresión que conecta recíprocamente los miembros de la sociedad acoplados por el proceso de producción como sujetos “privados”. En la construcción de la opinión y de la información hegemónica sobre los hechos que atañen a la realidad inmediata se sintetizan las propiedades sociales de la esfera pública y su despliegue en la configuración del orden social.

Si bien existen medios de comunicación alternativos que buscan visibilizar aquello que se escapa al discurso oficial, al tiempo que asumen un rol de educación popular para discernir y evaluar las diferentes fuentes de información, es necesario advertir que una salida ilustrada al problema es insuficiente y parcial debido a la serie de limitaciones económicas, técnicas y competitivas impuestas por el monopolio de la comunicación en la actualidad. No obstante lo anterior, entender con rigor la estructura interna y la función histórica de la esfera pública, analizar sus contradicciones y sus condiciones de formación y existencia constituye una necesidad imprescindible para entender la democracia y la realidad social. A modo de modesta contribución, la serie de sesiones de formación desarrolladas en el proyecto Narrativas mediáticas de la guerra en Colombia, indaga por la esfera pública colombiana y explora cuál ha sido el papel de los medios de comunicación en la construcción de las interpretaciones sobre el conflicto armado y en los sentidos generados en torno éste. Sirva este texto para acercar a quienes compartan las preguntas y consideraciones aquí expresadas a las sesiones que se encuentran en el canal de YouTube del Centro de Estudios Estanislao Zuleta.

Proyecto apoyado por el Ministerio de las Culturas - Programa Nacional de Concertación Cultural
Proyecto apoyado por el Ministerio de las Culturas - Programa Nacional de Concertación Cultural