Zuleta, pensador de problemas
CICLO 2021
Zuleta, pensador de problemas
Para Zuleta no se piensa a pesar de los problemas sino a partir de ellos. Éstos, al contrario de lo que se cree, no son un obstáculo para el pensamiento sino su punto de partida y su motor, son la perspectiva desde la cual se da comienzo a una indagación, de la cual no se sabe de antemano a dónde nos llevará. Un problema —que es un conflicto, un nudo en la vida, una cuestión no resuelta que insiste como una herida abierta— corresponde formularlo como una pregunta que será la que trace el horizonte de indagación —pues se trata, más allá de sólo plantearla, de seguir a fondo sus implicaciones— y por tanto construirla correctamente es un paso decisivo. Pero, al mismo tiempo, el proceso del pensamiento tiene efectos sobre el problema: lo aclara y modifica, ayuda a determinarlo y acotarlo mejor, logrando así una renovada perspectiva desde la cual seguir la investigación.
Pensamiento y problema, pues, se entreveran y se determinan uno a otro, y en Zuleta tal entrecruzamiento tiene varias consecuencias sobre su obra y su vida, como por ejemplo, con relación a los saberes, las disciplinas particulares y las ideologías, pues para éste nada de lo anterior se concibe como campos imposibles de confluir en un mismo asunto, en ideas que se excluyen mutuamente, sino como herramientas para elaborar lo que se pone en el centro: un problema, no un saber, que es el que exige precisamente ser elaborado desde una perspectiva compleja. Pero también tiene efectos sobre su postura contra las formas escolares de enseñanza, en donde se transmiten respuestas, resultados, que no implican la vida, las preguntas, los problemas, del que los recibe.
En conclusión, queremos, en conversación con el profesor Alberto Valencia, reflexionar estos dos conceptos que son fundamentales para Zuleta: problema y pensamiento; encontrar los sentidos singulares que Zuleta les dio y comprender cómo incidieron en su obra y en su vida.
Santiago Piedrahíta
Miembro del CEEZ
Para Zuleta no se piensa a pesar de los problemas sino a partir de ellos. Éstos, al contrario de lo que se cree, no son un obstáculo para el pensamiento sino su punto de partida y su motor, son la perspectiva desde la cual se da comienzo a una indagación, de la cual no se sabe de antemano a dónde nos llevará. Un problema —que es un conflicto, un nudo en la vida, una cuestión no resuelta que insiste como una herida abierta— corresponde formularlo como una pregunta que será la que trace el horizonte de indagación —pues se trata, más allá de sólo plantearla, de seguir a fondo sus implicaciones— y por tanto construirla correctamente es un paso decisivo. Pero, al mismo tiempo, el proceso del pensamiento tiene efectos sobre el problema: lo aclara y modifica, ayuda a determinarlo y acotarlo mejor, logrando así una renovada perspectiva desde la cual seguir la investigación.
Pensamiento y problema, pues, se entreveran y se determinan uno a otro, y en Zuleta tal entrecruzamiento tiene varias consecuencias sobre su obra y su vida, como por ejemplo, con relación a los saberes, las disciplinas particulares y las ideologías, pues para éste nada de lo anterior se concibe como campos imposibles de confluir en un mismo asunto, en ideas que se excluyen mutuamente, sino como herramientas para elaborar lo que se pone en el centro: un problema, no un saber, que es el que exige precisamente ser elaborado desde una perspectiva compleja. Pero también tiene efectos sobre su postura contra las formas escolares de enseñanza, en donde se transmiten respuestas, resultados, que no implican la vida, las preguntas, los problemas, del que los recibe.
En conclusión, queremos, en conversación con el profesor Alberto Valencia, reflexionar estos dos conceptos que son fundamentales para Zuleta: problema y pensamiento; encontrar los sentidos singulares que Zuleta les dio y comprender cómo incidieron en su obra y en su vida.